La acción de una fuerza política "antisistema" (Herri Batasuna) realimenta la deslegitimación del Estado español en Euskadi
reproduce el texto del capítulo 6 del libro de Justo de la Cueva La escisión del PNV. EA, HB, ETA y la deslegitimación del Estado español en Euskadi Sur, Txalaparta, Bilbao, 1988.Digitalizado por ARGALA TALDEA para la RED VASCA ROJA.
6.1. El 20% de los votos para HB o el peso, excepcional en Europa, de una fuerza política antisistema y revolucionaria.
En la urna de las elecciones para el Parlamento Europeo celebradas el 10 de junio de 1987 Herri Batasuna consiguió el 20% del total de los votos sumados por todas las candidaturas. Para ser precisos: consiguió el 19,9% en la Comunidad Autónoma Vasca (donde como sabemos ocupó el primer puesto, por delante del PNV y del PSOE) y el 18,8% en el total de Euskadi Sur, contando los votos de Navarra. En Euskadi Sur fue también la primera fuerza nacionalista vasca, por delante del PNV, pero ocupó la segunda plaza, detrás del PSOE que sumó el 21,6% de los votos a las candidaturas en Euskadi Sur.
Alberto Pérez Calvo, es un navarro profesor de Derecho Político que en enero de 1977 publicó un libro (Los partidos políticos en el País Vasco – aproximación a su estudio – San Sebastián, Luis Haranburu Editor, 1977) que constituyó guía imprescindible para que políticos y periodistas españoles empezaran a aclararse respecto de la procelosa realidad política vasca. Traemos a colación este libro por dos razones:
"Una parte no precisamente pequeña de los partidos objeto del estudio que prologamos habría que definirlos por su condición de antisistema". (101)
Cuatro años más tarde, en el número de marzo-abril de 1980 de la Revista de Estudios Políticos (Nueva Epoca) nº 14, Alberto Pérez Calvo, publica un artículo titulado "Partidos políticos y elecciones de 1980 en el País Vasco". En el que afirma que:
"existen obstáculos para una normalización de la vida sociopolítica vasca. Desde el punto de vista que informa estas páginas aparecen tres dificultades claras: en primer lugar, la herencia del pasado inmediato que se obstina en seguir dividiendo a las formaciones políticas vascas en abertzales y españolistas; en segundo término, la existencia en Euskadi de una formación antisistema, HB, con un alto índice de votos en su haber, finalmente, el alejamiento de la participación política de un elevado número de ciudadanos". (102)
Estas afirmaciones figuran al principio del artículo de Pérez Calvo y anuncian su atención al fenómeno de la existencia de una potente fuerza polítca antisistema. Y luego dedica más de cinco páginas (180-185) bajo el título "b) El voto y el Estatuto de Autonomía" al problema de cuáles son y cuánto pesan las fuerzas antisistema. Dado que Pérez Calvo considera necesario demostrar que Linz ha errado al calificar al PNV como partido antisistema en un artículo de 1978 y que el propio Pérez Calvo considere dudoso que EE lo sea. Acaba considerando dentro del sistema al PNV, PSE, EE, UCD, PCE, AP y otros extraparlamentarios. Y continúa:
"Por el contrario, HB – junto con algunos otros extraparlamentarios – quedaría en una posición antisistema. La razón estriba en que esta coalición, además de rechazar la Constitucción y el Estatuto, ni siquiera se plantea su modificación desde dentro, sino por otras vías distintas tendentes a desembocar en la negociación con el Gobierno central de la alternativa KAS. Por ello, no es una mera anécdota el que HB no acuda a las Cortes ni al Parlamento vasco. El entrar por la vía institucional, aunque fuera parcialmente, significaría un reconocimiento de las instituciones surgidas en el proceso de la reforma política y una contribución a su afianzamiento. HB no formula sus demandas en esos foros porque quedarían legitimados ante aquella parte del pueblo vasco que constituye su electorado, por ello las expresa a través de otras vías como las manifestaciones en la calle, el vehículo de ETA militar o los Ayuntamientos.
Los partidos que, de acuerdo con los criterios señalados, hemos considerado dentro del sistema obtienen 744.848 votos, lo que equivale a un 81,31 por 100 sobre los sufragios válidos y a un 47,94 por 100 sobre el censo. (Téngase en cuenta que en el referéndum del Estatuto los votos afirmativos fueron 831.839, es decir, el 43,13 por 100 sobre un censo ligeramente superior al actual – 11.982 electores más - ).
Por su parte, HB consigue 151,537 votos, que significan un 16,54 por 100 sobre los votos válidos y el 9,75 por 100 sobre el censo.
Las cifras obtenidas por HB son muy importantes si se les compara, por ejemplo, con las que otros partidos antisistema consiguen a nivel de toda España o con las que obtienen en los países europeos. Pero estas cifras adquieren una relevancia todavía mayor al relacionarlas con las obtenidas por los partidos dentro del sistema cuyos votos no alcanzan a cubrir la mitad del censo". (103)
Ha sido otro sociólogo vasco, Luis Núñez, quien en un importante libro (Euskadi Sur Electoral, San Sebastián, Ediciones Vascas, 1980) hiciera énfasis en que "Los dos principales ejes de la política vasca son el nacional (vasquista-estatal) y el social (ruptura-sistema)". Y que, calificando a cada partido en los dos ejes, los clasificara en cuatro grupos:
Juan J. Linz reconoció expresameente en su libro Informe Sociológico… la utilidad analítica de la clasificación de Núñez:
"El carácter anti-sistema de "ruptura vasquista" de HB destacado por L. Núñez es evidente en el hecho de que un 97% de sus partidarios lo consideran favorable a la independencia, aunque sólo un 76% del electorado de Euskadi lo percibe así…
Núñez está en lo cierto cuando dice que la alternativa entre "conservación" y "reforma" (del sistema social) pasa a ser secundaria y que es preferible hablar de "ruptura-sistema" más que la tradicional izquierda-derecha" como se utiliza en otros países. Las respuestas a la caracterización de partidos como "revolucionarios" introduce otra dimensión, o al menos implica una extensión centrifuga y polarizadora de la dimensión izquierda-derecha.
Un 94% de los votantes de HB definen a sus partido como revolucionario, una cifra ciertamente muy superior a la proporción de comunistas españoles que aceptarían una caracterización tal para su partido. También un 68% (frente a un 17% negativo) de los partidarios de EE ven a su partido como revolucionario. La diferencia con el PNV no podría ser mayor, ya que sólo un 7% frente a un 84% admite esa caracterización para su partido". (105)
Parece claro que los sociólogos vascos (y no vascos) coinciden en el carácter antisitema de HB y en la realimentación que su acción política en tal sentido produce en la deslegitimación del Estado español en Euskadi (no hemos añadido más testimonios de otros sociólogos, que los hay, para no alargar excesivamente estas páginas). Se nos dirá que las citas aportadas están todas fechadas circa 1980 y que han trascurrido siiete años desde entonces. Es cierto, pero también lo es la persistencia de la actuación antisistema de HB. Sobre ella versará el próximo apartado.
6.2. La persistencia (1980-1987) del impacto deslegitimador de HB, según Llera.
Francisco Llera, profesor titular de Sociología y vicedecano de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad del País Vasco, doctor en Ciencias Políticas y Sociología, tiene una larga e intensa dedicación a la investigación de la Sociología Política Vasca y en particular a la de sus procesos electorales. Su tesis doctoral se pivotó sobre el análisis de las primeras elecciones del posfranquismo en Euskadi (Postfranquismo y fuerzas políticas en Euskadi. Sociología electoral del país Vasco, S.L., Servicio Editorial Universidad País Vasco, 1985) (106) y suman decenas sus artículos sobre los resultados de las sucesivas convocatorias electorales publicados en revistas científicas, revistas de información general y diarios. Es además un sistemático sostenedor de la importancia del impacto deslegitimador de la oposición antisistema de HB y de la crisis de legitimación del actual sistema político en Euskadi. De ahí que hayamos decidido construir este apartado sobre tal persistencia en el periodo 1980-1987 a partir de sus sucesivas aportaciones al respecto. El profesor Llera añade a sus características la de haber dirigido bastantes investigaciones sociológicas con trabajo de campo sobre comportamientos electorales y actitudes políticas y haber colaborado en otras muchas, de forma que sus publicaciones científicas o periodísticas son sólo la parte visible del iceberg de los conocimientos empíricos que posee y que al haber sido adquiridos y reflejados en informes bajo secreto profesional (el profesor Llera es pieza clave del Gabinete Azterka) permanecen en buen aparte ignorados.
(Queremos hace aquí un inciso para subrayar el hecho de que no sólo el trabajo del profesor Llera sino el de la mayoría de los sociólogos vascos, y por supuesto el de los pocos sociólogos españoles dedicado sal tema, realizado en el campo de la Sociología Política mediante investigación por encuesta está impublicado su mayoría. La razón estriba en que quienes financian estas investigaciones – organismos oficiales españoles y vascos y partidos políticos y organizaciones empresariales – prefieren utilizar los conocimientos así adquiridos como arma cuya eficacia es proporcional a la ignorancia que de ella tengan los adversarios).
Vamos pues, a seguir la persistencia del impacto deslegitimador de la acción del partido antisitema HB en el periodo 1980-1987 a través de seis trabajos del profesor Llera publicados para analizar los resultados de las seis últimas convocatorias electorales celebradas en Euskadi.
1ª Elecciones al Parlamento Vasco del 9.3.1980. Llera publica un artículo titulado "Caracterización sociopolítica del sistema de partidos de la Comunidad Autonóma Vasca y Navarra" en el nº 20 (marzo-abril 1981) de la Revista de Estudios Políticos (Nueva Epoca). En él señala que:
"Sin duda, lo primero que resalta en la estructura electoral del País Vasco con respecto a la de las sociedades occidentales es la intensidad sociológica y política de la "distancia ideológica" en el sistema de partidos vasco, debida sobre todo a la beligerancia independentista e izquierdista del primer partido de la oposición en la Comunidad Autónoma Vasca, que, a su vez, es la principal opción nacionalista en Navarra (HB)…
Las veleidades y titubeos de este proceso autonómico no han hecho más que profundizar la crisis de integración política de nuestro Estado, cosa que puede ser constatada con el simple dato de la discontinuidad del sistema de partidos de determinadas áreas políticas, el desarraigo progresivo de los partidos centrales del sistema estatal, el crecimiento del apoyo electoral a las opciones antisistema y la dificultad, tanto de coaliciones alternativas como de una alternación periférica, especialmente en el País Vasco…
…asistimos en la periferia a la construcción de una comunidad política que se rige cada vez más por pautas de lo que SARTORI llama "política de superoferta" o de promesas excesivas en lugar de una política competitiva que denota una profunda quiebra sociológica del sistema de legitimación.
De todas es sabido que en el País Vasco esas características de nuestra comunidad política se agudizan, incrementándose progresivamente la discontinuidad de los sistemas de partidos local y estatal…
…siendo, según la definición de Downs o de Sartori, los "partidos de chantaje" locales (izquierda abertzale) los que incrementan sus efectivos entre el 7 por 100 de Guipúzcoa y Vizcaya y el 12 por 100 de Alava, haciéndose (HB) con la segunda posición del sistema de partidos, la legitimación, tanto del sistema estatal como del local, están claramente en entredicho, con la evidente puesta en cuestión de la estabilidad a medio plazo".
2ª Elecciones legislativas del 28.10.1982. Llera publica un "dossier" de diez páginas con tablas y gráficos, titulado "28-0. La elección del cambio" en la Revista Hitz (editada por Euskadiko Ezkerra) en el nº 19 (enero de 1983). En él dice que:
"Contener el desgaste del discurso antisistema y de la resistencia rupturista es lo que ha hecho HB tras el liderazgo de ETA, al atraer para sí algo más de 20.000 votos procedentes de la izquierda radical representada por LKI y EMK" (108)
En las "Conclusiones" Llera subraya sus cautelas ante lo que parece una mejoría de la legitimación.
"El freno al desencanto (que no entusiasmo), que supone el récord de participación, arraiga el modelo político, legitima el sistema democrático y produce una clarificación política en la estructura electoral vasca y en su sistema de partidos…
Es cierto que la distancia ideológica no se ha reducido y que, junto con el relativo reforzamiento de la principal opción antisistema (HB), el bloque perdedor representado por la derecha no nacionalista también se ha fortalecido y radicalizado.
De todas formas, el cambio centrípeto producido en la Comunidad Autónoma Vasca y la reducción de la fragmentación por efecto de la recuperación del partido del gobierno del Estado (PSOE) acercan el subsistema político vasco al sistema estatal.
En Navarra también se ha producido, como hemos dicho, una clarificación política a caballo de la dinámica estatal de centrifugación del centro y de la dinámica vasca de afianzamiento del nacionalismo. Sin embargo, en el subsitema de partido navarro el distanciamiento ideológico (UPN/HB) es aún mayor y más radical, habiéndose afianzado sus polos en una situación de alta fragmentacion: por un lado UPN, la principal fuerza de la oposición conservadora y navarrista y, por otros, HB, la principal fuerza nacionalista". (109)
3ª Elecciones municipales y a Juntas Generales y Parlamento de Navarra del 8.5.1983. Llera presenta una ponencia titulada "La estructura política vasca en 1983" en las Jornadas de Estudio "Catalunya – Euskadi: societat i politica" celebradas en Sitges los días 28-30 de Septiembre de 1983, organizadas por los Departamento de Sociología de las Universidades Autónoma de Barcelona y del País Vasco. Papers, Revista de Sociología publicada per la Universitat Autonoma de Barcelona, dedicaría un número monográfico (nº 22-23, de 1983) a publicar algunos de los trabajos de las Jornadas, entre ellos el texto de Llera.
Llera titula las conclusiones de su texto como "Algunas claves interpretativas de la dinámica política vasca" y formula la primera diciendo que "La sociedad vasca es una sociedad políticamente segmentada". En el desarrollo de esta conclusión dice:
"Las coordenadas del distanciamiento político vasco son claras y definene un sistema de oposiciones casi maniqueas: nacionalismo frente a estatalismo, derecha frente a izquierda, aceptación de las instituciones frente a radicalismo antisistema y política represiva frente a lucha antirrepresiva. Junto a esos pares de oposiciones básicas aparecen en nuestro discurso político de forma recurrente una serie de dualismos excluyentes que enconan las relaciones políticas hasta hacerlas casi imposibles, así: en la primera coordenada, de la simple referencia al ámbito vasco o español de la acción política se pasa a la lectura vasquismo / antivasquismo, vasquismo / españolismo e independentismo / centralismo, que, poco a poco, cortocircuitan el entendimiento político por el recurso a las esencias y a las identidades simbólica y emocionalmente sentidas; en la segunda coordenada, del recurso al tono conservador o progresista de los programas políticos y de los intereses socioeconómicos se pasa a las posiciones autoritarismo/tolerancia, franquismo/antifranquismo, reformismo/rupturismo, que definen uno de los atavismos sociales de nuestro entorno; en la tercera coordenada, de la fluidez entre reforma o revolución se pasa al rechazo frontal o larvado del sistema institucional (el Estatuto, la Constitución, etc.) o a su defensa a ultranza, a la violencia como única vía de cambio social o al parlamentarismo y a la democracia delegada de las mayorías mecánicas como única vía de participación y decisión políticas; finalmente, la cuarta coordenada define todo un sistema de oposiciones en torno al aspecto más atávico de nuestra estructura política como es la dinámica social de la violencia: los múltiples aspectos de la represión institucional e histórica, las guerras civiles y la respuesta de la acción directa, las alternativas ante la pacificación y la lucha antirrepresiva que generan. No hay términos medios, hay muy pocos puentes en nuestra sociedad. Lo más grave, sin embargo, de esta segmentación política es la impregnación de este leguaje en la vida cotidiana de nuestra sociedad civil.
No es posible aquí recopilar y sistematizar este tipo de discurso, pero ilustraciones palpables del mismo las encontramos, sobre todo en estos últimos meses, en editoriales, artículos, declaraciones, mítines, movilizaciones, campañas y mociones políticas que animan diariamente la vida cotidiana de la sociedad vasca.
Por otra parte, lo que sucede en el Parlamento Vasco y en los Ayuntamientos, lo sucedido en el Parlamento Foral Navarro, la continúa dialéctica Vitoria-Madrid, los avatares de la llamada "mesa por la paz", el tema de las negociaciones para el abandono de la lucha armada y la salida de los presos, la formación de pactos en las instituciones, el plan ZEN, el tema del euskera y de las ikastolas, la LOAPA, etc. Son chispazos en los que salen a la luz todas las contradicciones de este discurso y esas relaciones políticas tan complejas (como botón de muestra recuérdese lo sucedido en el Ayuntamiento de Bilbao en la anterior legislatura, o lo sucedido recientemente en el de Irún, o el tema de las banderas iniciado en Rentería o la discusión en el Parlamento Vasco de la normativa de elecciones para las Juntas Generales)". (110)
Llera titula "Un sistema de partidos caracterizado por el pluralismo polarizado" a su segunda conclusión y comienza su desarrollo con este párrafo:
"Esta segmentación política de nuestra sociedad se concreta en una cristalización precaria de nuestro sistema institucional, que lleva parejos dos procesos más profundos: una quiebra en el sistema de legitimación y una desarticulación de las relaciones socio-políticas y, consecuentemente, una integración precaria de la sociedad civil vasca, que, por otra parte, lucha denodadamente por recuperar o construir su identidad colectiva. Lo que más resalta en la estructura electoral del País Vasco, con respecto a las sociedades occidentales, es la intensidad sociológica y política de la distancia ideológica en el sistema de partidos. Es evidente que esta distancia ideológica se debe, sobre todo, a la beligerancia independentista e izquierdista del que del 79 al 82 fuera el primer partido de la oposición en la CAV y la principal opción nacionalista en Navarra (HB)". (111)
4ª Segundas elecciones para el Parlamento Vasco del 26.2.1984. Llera publica en el nº 28 (octubre-diciembre 1984) de la Revista Española de Investigaciones Sociológicas, un artículo titulado "El sistema de partidos vasco: distancia ideológica y legitimación política". Llamamos la atención del lector sobre el hecho de que el tema, recurrente y omnipresente en los análisis de Llera, de la legitimación ha cobrado tal virulencia que Llera lo "sube" al título mismo. Por lo demás lo aborda en la introducción misma de su artículo. Dice así:
"Antes de entrar en el análisis pormenorizado de los resultados electorales, es imprescindible una breve reflexión sobre el contexto en el que se han desarrollado estos segundos comicios autonómicos. La sociedad vasca ha recorrido un primer tramo de construcción autonómica y lo ha hecho en condiciones especialmente difíciles y problemáticas; unas de carácter exógeno, como el contexto internacional de la crisis económica, por un lado, y las resistencias centralistas del Estado junto con su inercia represiva, por otro; otras de carácter endógeno, como la confrontación de identidades y universos simbólicos, la especificidad de la estructura económica e industrial, la peculiaridad de la lucha de clases y las diversas manifestaciones de la violencia; todas profundamente entrelazada y con un efecto que retarda lo que se viene llamando normalización política.
Hemos de entender por normalización política esa situación institucional en la que la diferenciación política está suficientemente definida y organizada, el esquema normativo básico está cubierto y la impugnación política, en caso de que la haya, es marginal o no pone en jaque el sistema institucional. El hecho de que esté sin concluir el proceso de descentralización competencial, el carácter inacabado de la modernización del sistema político estatal y la poco más que iniciada construcción del entramado institucional del autogobierno dejan a las claras esta falta de normalización política, incluso en su sentido estructural.
Sin embargo el gran problema no es tanto la construcción institucional cuanto la legitimación sociopolítica, o el grado de plausibilidad social y de consenso político que suscitan las distintas instancias representativas frente a la impugnación y rechazo radical, que, simultáneamente, pueden padecer." (112)
Pero no se trata sólo de que el problema de la legitimación sociopolítica y su impugnación y rechazo radical (por HB) hayan alcanzado tal carácter crucial que Llera haya llevado el tema al título de su ensayo y le dedique los párrafos introductorios. Es que la página y media con que Llera cierra su ensayo (y en la que expone sus conclusiones sobre las características más relevantes del sistema de partidos vascos después de celebradas las elecciones del 26.2.1984), lleva como título "El pluralismo polarizado vasco y la legitimación política". Y comienza así:
"En paralelo con lo que G. Di Palma atribuye como característica esencial de los sistemas de partidos de los Estados del sur de Europa, lo que está en juego en el País Vasco es un problema de legitimación/relegitimación en medio de un difícil proceso de reinauguración, relanzamiento o regresión radical de los regímenes competitivos. El síntoma de la crítica transición por la que pasa el sistema institucional vasco es que hasta que no se delimite con precisión la composición, perfil electoral y distribución ideológica del sistema de partidos el juego de las coaliciones continuará sin solución, planteándose un problema recurrente de legitimación.
En este contexto el sistema de partidos vascos cumple las características mas relevantes que definen, en palabras de G. SARTORI, el "pluralismo polarizado".
1º. El impacto deslegitimador de la "oposición por principio" del principal partido antisistema (HB), denota, además de un máximo de distancia ideológica, una desestabilización importante de la vida política más allá de los límites del sistema de partidos o de las instituciones, en la medida en que tiene un correlato en la existencia de una violencia organizada. Es cierto que se han matizado y moderado las posiciones del polo opuesto representado por las opciones de la derecha española, también es cierto que el apoyo electoral de HB se ha estancado después de retroceder, pero su radicalización y su distanciamiento de las opciones centrales del sistema, especialmente del PSOE, refuerza aún más su impacto deslegitimador". (113)
Año y medio después de celebradas las segundas elecciones para el Parlamento Vasco la Revista de Estudios Políticos (Nueva Epoca), editada por el Centro de Estudios Constitucionales, dedica un número doble, el 46-47 (julio-octubre 1985) como número monográfico sobre el sistema político vasco. En el número figura un artículo de Llera titulado "El sistema de partidos en la Comunidad Autónoma del País Vasco". El profesor Llera estructura su trabajo en dos partes y conclusiones. Merece la pena que reproduzcamos el esquema:
1.1. Arraigo y especialización local de los partidos
1.2. El efecto de la potenciaciación delas instituciones forales intermedias.
1.3. La nueva composición del Parlamento Vasco complica la gobernabilidad.
2.1 El PNV, el nacionalismo y la derecha.
2.2 El PSOE, el Estado y la izquierda
2.3 HB y la impugnación violenta se alimentan en una profunda crisis de legitimación.
De nuevo la recurrente formulación del problema de la legitimación. Es cierto que Llera comienza el tratamiento del tema (el apartado 2.3) con un juicio de valor sobre la evolución de la situación en el que afirma:
"Es cada día mayor la movilización social frente a la violencia y se avanza lentamente en el bloqueo organizativo y operativo y en el aislamiento social y político de los que apoyan o justifican la llamada lucha armada".
Pero tan tranquilizadora, aunque cauta, afirmación queda reducida a piadosa jaculatoria de ¿obligada? recitación cuando, a renglón seguido, Llera añade:
"No obstante, la impugnación radical del sistema institucional, aunque tiene su núcleo desestabilizador en el 10 por 100 de los ciudadanos que votan HB, tiene perfiles más amplios y no menos críticos en otros niveles institucionales: la ambigua aceptación/rechazo de la Constitución, el rechazo o la desvirtuación del pacto estatutario, la tensión permanente con el gobierno central en el proceso descentralizador y legislativo, la indefinición subliminal respecto a la autodeterminación y la independencia., etc."
Llera identifica una triple raíz para la impugnación del sistema.
"Con todo, las tres dimensiones básicas que sustentan esta impugnación, más o menos radical, del sistema institucional son: 1º, la dimensión simbólica del asentamiento y expresión de la identidad y cultura nacional vasca; 2º, la dimensión política de los límites, contenido y relaciones del proceso descentralizador; 3º, la dimensión represiva o de orden público".
Lo significativo es que el énfasis lo marque Llera en la tercera raíz. Los dos párrafos en los que desarrolla su diagnóstico coinciden substancialmente con la línea argumental que venimos desarrollando en este capítulo: la violencia estatal española contra los vascos desencadenada por el franquismo impidió la legitimación del Estado NUEVO franquista en Euskadi, la prolongación en el postfranquismo de esa violencia estatal española contra los vascos ha impedido la legitimación del Estado NUEVO democrático español en Euskadi. Dice Llera:
"Si algo homogeneiza al electorado de HB no es su independentismo, ni su socialismo, ni su apoyo incondicional a la alternativa KAS o a ETA, que no llegan a aglutinar por separado más allá de las dos terceras o tres cuartas partes del electorado, lo que realmente le apiña es su dinámica y su discurso antirrepresivo dentro del círculo infernal de la acción/represión/acción/, que además se formula en clave simbólica de "genocidio", logrando adhesiones o, cuando menos, desazón más allá de las propias fronteras electorales de HB". (114)
Es necesario puntualizar aquí a Llera. Es absolutamente cierto que el discurso antirrepresivo de HB logra, como dice Llera, adhesiones o al menos desazón más allá de las fronteras electorales de HB. Prueba de ello es p.e. que la encuesta Gallup realizada en marzo de 1984 y publicada en la Revista Tiempo nº 103 muestre que un 32% de la población vasca mayor de 15 años opine que el gobierno español está detrás del GAL. Esa es la tesis públicamente sostenida por HB. Pero HB cuenta sólo con el 10% de la población vasca (en 1984) y los que comparten su acusación suben al 32% de la población vasca. En este punto, pues, tiene razón Llera y podrían aportarse más pruebas. Pero creemos que, para enfatizar el hecho, cierto, de la práctica unanimidad del electorado de HB sobre su discurso político antirrepresivo, Llera minimiza el grado de homogeneidad de ese mismo electorado sobre otros aspectos programáticos de HB. El propio Llera, en su ponencia publicada en Papers antes citada, nos ha informado de que el porcentaje de votantes de HB que rechazaban al Gobierno español subía al 96%, siendo el 95% el de los que rechazaban a las fuerzas de seguridad, el 91% al ejército, el 89% al Parlamento español y el 98% a UCD, el 94% a AP, el 86% al PNV. Y son diversas y bastantes las encuestas que colocan por encima del 90% el independentismo y la autocalificación de izquierda de los votantes de HB, señalándose con insistencia en varias que el 80%, las 4/5 partes de los electores de HB se autocalifican de extrema izquierda.
Hecha esa rectificación de la afirmación de Llera, necesaria porque creemos que es una afirmación contrafáctica hecha además probablemente para enfatizar de forma retórica el hecho cierto de la cohesión que la lucha antirrepresiva da al electorado de HB, seguimos transcribiendo a Llera. Detrás (a renglón seguido) del párrafo anteriormente citado, dice Llera:
"El mal juicio que sobre las fuerzas de seguridad y el aparato militar muestra la opinión pública vasca a través de las encuestas y la reserva que al respecto mantiene la mayoría gobernante a todos los niveles institucionales vascos (el PNV) hacen de esta dimensión uno de los aspectos centrales de esta necesidad de relegitimación y de pacificación que se demanda y que el propio partido del gobierno (el PSOE) ponía como lema de su campaña electoral ("Por la paz"). Es precisamente en el aspecto policial/militar y represivo donde la imagen de continuidad del régimen autoritario, de la opresión nacional y la falta de legitimación del Estado se alimentan, puesto que sigue vigente el discurso político que denuncia con datos palpables la existencia de una "violencia institucional" y que se plantea en términos de "guerra", en la que la inversión semántica convierte, en la vida cotidiana vasca, al verdugo en víctima y al ganador en perdedor y viceversa". (115)
Llera cierra las conclusiones de su ensayo con un párrafo en el que remacha de nuevo el problema de la legitimación inmediatamente después de formular una apretada descripción de los problemas de la crisis interna del PNV que:
"… se combinan con otros aspectos… hasta hacer estallar la fuerza política más estable y monolítica de toda la transición, evidenciando la precariedad del sistema político vasco. La realidad previa es que la transición política no está cerrada en nuestro país, porque no están normalizados ni el discurso ni las relaciones políticas. Sólo cuando la legitimación política se vea liberada del predominio del discurso sobre las violencias o de la definición de la identidad colectiva se darán las condiciones de posibilidad de que tal normalización se produzca". (116)
5ª Elecciones legislativas del 22.6.1986. Llera publica el 4 de julio de 1986 en El Diario Vasco un artículo con significativo título: "Los resultados del 22-J en Euskadi: un reto para la democracia". Su párrafo final reitera la persistencia de la crisis de legitimación:
"El bloqueo de la sociedad vasca, el relativo empantanamiento de los grandes problemas políticos, la ausencia de un consenso político básico, la crisis de legitimación que aún subsiste en Euskadi, el incremento de un cierto desencanto, que, por primera vez, afecta al electorado nacionalista moderado, la crisis del PNV y el desgaste de su Gobierno vuelven a plantear la urgencia de la normalización política en Euskadi si se quiere cerrar definitivamente la transición política". (117)
6ª Elecciones (las terceras) para el Parlamento Vasco del 30.11.1986. Llera publica en El País el 6 de diciembre de 1986 titulado "El sistema de partidos en Euskadi. La hora de los políticos". Este artículo es un "refrito" de las regularidades empíricas y de las conclusiones de los sucesivos trabajos y ensayos de diez años de esfuerzo académico y analítico de Llera. Si reprodujéramos el artículo el lector que haya seguido estas paginas reconocería frases y párrafos completos de los que hemos aquí transcrito de los sucesivos análisis de Llera. Entiéndase bien que el uso del gráfico y descriptivo término de "refrito" no es en absoluto peyorativo. Antes al contrario, denota la coherencia del trabajo de Llera en el tiempo y la evidencia de que ha identificado con él rasgos efectivamente presentes en la realidad. Y por otra parte el que pueda (que tenga que) referirse a esos rasgos al describir la situación producida por el 30.11.1986 hace más relevantes las diferencias que en su discurso analítico habitual introduce Llera al redactar el artículo. Algunas son inevitables por la obvia fuerza de los cambios introducidos en la realidad por el 30-N. Así el párrafo en que señala que:
"Si hasta ahora eran prácticamente imposibles las coaliciones alternativas y el partido hegemónico no estaba expuesto a la alternancia, la ruptura del PNV y la obtención por los socialistas de una mayoría relativa abren una nueva andadura, no menos problemática, para el sistema de partidos vascos".
Así el largo párrafo final que subraya la mayor fragmentación del Parlamento y el hecho de que el 1 de diciembre marca la hora de los políticos que han de articular una mayoría. Pero otros cambios no son tan obvios y, por ello, son más significativos. Con ellos Llera comunica su percepción de una agravación de los problemas de fondo y de la necesidad e tomar conciencia de ella. Por ejemplo Llera dice.
"Este año de 1986 está protagonizando tales cambios que puede convertirse en la encrucijada de la transición en Euskadi".
Y a continuación reproduce el último párrafo de su artículo de julio (que hemos transcrito más arriba). Pero introduciendo significativas frases nuevas. Estas:
"el salto cualitativo de la impugnación violenta y la mayor reacción contra ella; la ausencia de un esquema de resolución de conflictos".
"junto con el agravamiento de las consecuencias de la profunda crisis industrial vasca".
Para concluir que son:
"LAS SEÑALES DE PREALERTA QUE OBLIGAN a plantear con urgencia el relanzamiento definitivo de la normalización política para cerrar la transición".
Las mayúsculas y el subrayado son nuestros. Para resaltar cómo el mesurado lenguaje académico de Llera se encrespa para tocar los timbres de alarma.
Por último digamos que Llera repite también su recurrente denuncia del recurrente problema de legitimación política y del papel que la acción política del principal partido antisistema (HB) tiene en la realimentación del mismo. En definitiva esa insistencia de Llera es la que nos ha movido a hacer aquí esta serie de largas citas de sus trabajos. Porque apuntalan y corroboran la línea argumental de nuestra propia interpretación de las causas profundas de la escisión del PNV.
Pero queremos reproducir esta nueva versión de Llera porque la presión de la consideración de los resultados del 30.11.1986 ha obligado al autor a afilar sus perfiles, a hacer más aguda y rotunda lo que ya no es la exposición de una hipótesis sino la de una tesis demostrada por los hechos. Dice Llera:
"El síntoma de la crítica transición por la que pasa el sistema institucional vasco es que, hasta que no se delimite con precisión la composición, perfil electoral y distribución ideológica del sistema de partidos, el juego de las coaliciones encontrará difícil solución, planteándose desde el exterior del sistema de partidos un problema recurrente de legitimación política. En este contexto el sistema de partidos vascos cumple las características más relevantes que definen el pluralismo polarizados, así: el impacto deslegitimador de la oposición por principio del principal partido antisistema (HB) denota, además de un máximo de distancia ideológica, una desentabilización importante de la vida política más allá de los límites de los partido o de las instituciones, en la medida en que tiene un correlato en la centralidad que protagoniza en la vida cotidiana la violencia política organizada y reproducida en múltiples movimientos sociales". (118)